Buscando en el baúl de los recuerdos. Marzo.

Hipotecamos el corazón a largo plazo, aún sin garantías de poder pagar la última letra, 
que por cierto, 
ya nos gustaría que fuera la "o" de ese "te quiero" que tanto se camufla y no encuentras. 

Buscamos planes de futuro aún teniendo claro que lo único seguro es que quieres revivir los del pasado, revivir esa playa, esa sensación de dejarse llevar porque sabes que nada va a salir mal. 

Creo que he perdido la moneda de la suerte, 
esa de dos caras,
no sé,
antes todo iba bien, 
y ahora de repente esta repentina hipoteca.

Déjame revisar el contrato porque necesito leer la letra pequeña, 
sí, 
justo ahí, 
en la esquina izquierda del corazón.

"En caso de pérdida, robo o deterioro se cumplirá hasta el final de los plazos indicados sin importar el estado del mismo." 

Y ya ves, aun así seguimos, 
con crisis, sin créditos ni nóminas que te aseguren llegar al final. 
Esperando que algo te salve, 
quizás ese estúpido "te quiero".

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