Noviembre.

Me pregunto qué me haría pensar que sería diferente. 

¿Cómo se juntan todos los pedazos de algo que se ha roto en cachitos tan pequeños? 
¿Existe algún pegamento especial que sea capaz de resistir a todo este frío? 

Poco sentido tiene ya recogerlos, 
y menos aún intentar juntarlos de nuevo.

No sé si decirle que.

No sé si decirle, si contarle o recordarle 
todo lo que ya le he dicho por activa y por pasiva. 
Todo lo que le digo con cualquier mirada sin necesidad de pronunciar palabra.

No sé si decirle, si avisarle confesarle 
que si me tengo que perder, que sea en su vida
y si me tengo que encontrar que sea en su cama
Y bueno de hecho aquí ando, perdida en su vidaque a su vez es la mía
y ni me preocupa, porque sé que él es tanto la entrada como la salida.

No sé si decirle que recurro a los mordiscos para dejar un pequeño rastro 
de mis grandes sonrisas
Y que por cada beso suyo puedo dar más que lo que podría cualquier otra. 
Que ya puede venir cualquiera, 
pero yo con sus abrazos siento que nadie puede cuidarme de mejor manera. 

No sé si decirle, si comentarle o recordarle
que no he derramado tantas lágrimas por un motivo que merezca más la pena. 

No sé si contarle, si advertirleavisarle, que me consume
pero que no tengo mejor motivo que le dé más sentido a mi alocada vida.

No sé si decirle, si prometerle asegurarle que mis te amo son verdaderos, 
así como los para siempre siempre se cumplen.

No sé si decirle, me conformaré con escribirle.


Miedos futuros.

Hay quien le tiene miedo a lo que puede haber debajo de su cama, 
miedo a dormir con el armario abierto,
miedo a la oscuridad, a los monstruos,
miedo a los fantasmas del pasado.

Hay quien le tiene miedo al desamor,
a la soledad, al fracaso
miedo a no volver a sentir.

Pero yo,
yo le tengo miedo al futuro.
Miedo a la sorpresa del mañana.

Y es que, ya sabes lo que dicen:

Ayer en la cima, hoy en el suelo; Mañana quién sabe.

Y ahora mismo tengo miedo,
y necesito un abrazo. Tuyo.
Y no estás.

Y necesito salir corriendo calle abajo,
en busca de algún tropiezo con alguien 
que se parezca a ti.

Marzo vol. II

Lo normal sería no preguntarse dónde están tus buenas noches, 
no quedarte esperando un "te quiero" por si acaso al final llega, 
o no extrañarte si te lo encuentras sin esperarlo. 

Lo normal sería que me siguiese enamorando de cada rincón de Madrid, pero hace tanto que no lo visito de tu mano que para mí esta ciudad ya solo son calles, 
y supongo que sabrás que es de todo menos normal que yo piense eso. 

La única normalidad que queremos es aquella que viene en forma de cariño, besos y abrazos;
qué bonito y qué fácil parece acostumbrarse a eso. 

En cambio te acostumbras a estar hoy en la cima, 
mañana en el suelo, 
pasado quien sabe. 

Vamos, lo normal.

Buscando en el baúl de los recuerdos. Marzo.

Hipotecamos el corazón a largo plazo, aún sin garantías de poder pagar la última letra, 
que por cierto, 
ya nos gustaría que fuera la "o" de ese "te quiero" que tanto se camufla y no encuentras. 

Buscamos planes de futuro aún teniendo claro que lo único seguro es que quieres revivir los del pasado, revivir esa playa, esa sensación de dejarse llevar porque sabes que nada va a salir mal. 

Creo que he perdido la moneda de la suerte, 
esa de dos caras,
no sé,
antes todo iba bien, 
y ahora de repente esta repentina hipoteca.

Déjame revisar el contrato porque necesito leer la letra pequeña, 
sí, 
justo ahí, 
en la esquina izquierda del corazón.

"En caso de pérdida, robo o deterioro se cumplirá hasta el final de los plazos indicados sin importar el estado del mismo." 

Y ya ves, aun así seguimos, 
con crisis, sin créditos ni nóminas que te aseguren llegar al final. 
Esperando que algo te salve, 
quizás ese estúpido "te quiero".

Estimado mundo, universo, karma o similar.

''El mundo tiene que ponerse mucho más hijo de puta si quiere verme claudicar."

Hola mundo, universo, karma o como prefiera que le llamen.
Me dirijo a usted con el objetivo de reprocharle lo acontecido este último año, y es que creo que a la hora de repartir suerte no se echó a partes iguales, y no será porque no tomé las 12 uvas o porque no haya intentado acumular buen karma.

Verá mundo, universo, karma o similar, me parece que pese a tantas putadas que me está haciendo no me conoce usted bien.
Quizá no sabe que por mucho que diga que me odia y que me está poniendo todo realmente difícil yo no soy de las que se rinden.

Puedo llorar todo los días.
Puedo gritar y patalear cual niña pequeña.
Pero rendirme? Jamás.

Pero sabe qué? Ha conseguido que me sorprenda cuando algo me sale bien a la primera, sin obstáculos, sin complicaciones.
Y mire, quizás tengo que darle las gracias, quizás ahora así valoro más los pequeños momentos.

Cada latido,
cada respiración,
cada beso,
cada abrazo,
cada corazón acelerado,
cada temblor de piernas.

Le declaro la guerra,
en forma de sonrisas por cada putada,
en forma de abrazos por cada lágrima,
en forma de amor, porque es lo mejor que puedo dar para combatir: Amor.

Y ahora sin más dilación, mundo, universo, karma, (y quizás vida), me despido.

Atentamente: Yo.